Por segunda vez, reconocemos la labor en el curso de Mediación Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional, desde el que se han desarrollan proyectos que integran la creación artística, la pedagogía cultural y el compromiso social con poblaciones en situación de movilidad humana.
Desde este espacio universitario, la creación artística se entrelaza con la pedagogía cultural y el compromiso social. No se trata únicamente de aprender a gestionar proyectos culturales, sino de activar el arte como herramienta de encuentro, dignidad y reconstrucción del tejido social en contextos de movilidad humana.
Los tres proyectos finales del curso de mediación cultural en 2025 beneficiaron directamente a personas refugiadas, migrantes, privadas de libertad, menores de edad y adultos mayores en diversos contextos y actividades:


• Taller de poesía en el Centro de Atención Institucional (CAI) Terrazas: dirigido a personas privadas de libertad, incluyendo personas refugiadas y migrantes en proceso judicial o pendientes de extradición.
• Proyecto “Recuerdos vivos y alma joven” en el Hogar Villa Esperanza (Zona Sur): espacio de pintura y artes plásticas con personas adultas mayores, entre ellas migrantes en abandono o con estatus migratorio indefinido.
• Taller de arte, pintura y prevención de violencia en la Escuela Carolina Dent Alvarado (Barrios del Sur): trabajado con niñas, niños y adolescentes de comunidades con alta presencia de población refugiada y migrante, mediante dramatizaciones teatrales, mapas comunitarios y creación artística.
Además, como coordinador del Jardín Interdisciplinario para las Artes, el profesor Vindas ha desarrollado dos proyectos complementarios:
• Taller de dramaturgia y escritura creativa en Liberia, Guanacaste, con estudiantes del Colegio Artístico. El grupo incluyó hijos e hijas de segunda generación de personas refugiadas y migrantes, abordando temas de identidad y pertenencia cultural.
• Taller de teatro para personas con discapacidad visual, desarrollado durante diez meses con apoyo del Colegio de Costa Rica, Sociedades Bíblicas, el Taller Nacional de Danza, la Compañía Nacional de Teatro y la UNA. En este espacio participan personas con discapacidad visual, muchas de ellas migrantes o refugiadas provenientes de Orotina, Sarapiquí, Puriscal y San José.


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